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Surgimiento de las Cooperativas

Surgimiento de las Cooperativas
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En la fotografía se aprecia el grupo de pioneros de Rochdale. Foto: Tomada de la Alianza Cooperativa Internacional - ICA)

La primera cooperativa fundada en el mundo, y que se considera base del movimiento cooperativo moderno, se fundó en 1844. Fue la Sociedad de Pioneros Equitativos de Rochdale, una ciudad de Gran Bretaña.

Sin embargo, muchos eventos ocurrieron para que esta organización pudiera establecerse, y para que luego, con el transcurrir del tiempo, miles de cooperativas llegaran para revolucionar la manera de hacer emprendimientos, a partir del interés y el beneficio común.

Revolución Industrial

La Revolución Industrial cambió de manera radical el mapa económico, tecnológico, social y político en Gran Bretaña y Francia, fundamentalmente, a partir de avances como el de la máquina a vapor y los ferrocarriles. Este proceso transformó las comunicaciones, la velocidad de los negocios, generó migración de trabajadores hacia los grandes centros urbanos.

La economía agroindustrial primaria se industrializó. Era la principal fuente de ingresos de esos países. Entonces se crearon empresas y las máquinas comenzaron a reemplazar a los trabajadores. Se generó un excedente de dinero, las ganancias eran mayores a las esperadas y el ingreso per cápita aumentó como nunca.

Esto trajo grandes beneficios. ¡Se transformó el mapa mundial! Luego estos cambios se van a ver, incluso, en la América anglosajona.

La gran brecha

Todo este proceso de crecimiento económico tuvo, también, su contraparte: se ampliaron las diferencias entre los grupos sociales, cada vez más marcados. Por un lado, está el proletariado: los empleados del campo, que eran pobres, siguieron trabajando en el campo y siguieron siendo pobres. En el otro extremo está la burguesía, los dueños de los recursos, del aparato productivo, ganando más.

Esto generó una gran brecha en la sociedad: el proletariado cada vez ganando menos y los burgueses convirtiéndose en los dueños del dinero y de los mecanismos de producción.

Cooperativa: una alternativa

Tras la Revolución Industrial mucha gente quedó desempleada. Sus trabajos fueron reemplazados por máquinas o quedaron subempleados. Los sueldos no alcanzaban para vivir. Las velocidades de producción aumentaron muchísimo con la tecnología, y lo que interesaba era que el producto saliera rápido y se vendiera. Esto obligó a ciertos grupos de personas a unirse para crear una alternativa.

La economía y la sociedad se transformaron. Así nacieron las primeras protocooperativas, empresas que de manera primaria desarrollaron formatos de trabajo que luego derivaron en lo que se conoce hoy como cooperativa. En 1498 ya está la Share Porters Society, en Escocia, que se considera la primera cooperativa en el mundo.

Sin embargo, la primera cooperativa realmente documentada fue la Sociedad de tejedores de Fenwick, creada en una casa de campo en el Reino Unido, en 1769. Se formó de manera muy rudimentaria. Repartían el excedente, muy progresista para el momento.

Los pioneros de Rochdale

Transcurrieron las décadas, se formaron decenas de cooperativas, y para 1830 ya había cientos de ellas, bastante organizadas.

Pero la primera que podemos considerar la base del movimiento cooperativo moderno se funda en 1844 y es la Sociedad de pioneros equitativos de Rochdale, una ciudad de Gran Bretaña. Eran 28 integrantes de tejedores, 27 hombres y una mujer, devastados por la desocupación o subocupación… Consiguen un galponcito y establecen la primera cooperativa de comercialización de productos del mundo. Se organizaron y crearon los Principios de Rochdale, que son siete, los cuales después fueron modificados por la Alianza de Cooperativas Internacional, asociación que rige las normas de las cooperativas y la siguió modernizando de acuerdo con la época.

Así, de una idea, que fue mejorar una comunidad, lo que comenzó en un galpón de vino luego en otro tipo de bienestar: se produjeron cooperativas de vivienda, de trabajo, de ahorro, de cuidados de niños, escolares, entre otras. Este hecho marcó un antes y un después del movimiento cooperativo.

Más de un siglo después, estos siete principios siguen siendo el punto de partida de toda cooperativa y la experiencia ha demostrado cómo la solidaridad y el interés por el progreso y el bienestar común pueden generar grandes movimientos.